Ir al contenido principal

Dos alazanes, una misma historia

La historia de dos caballos, 

uno argentino y otro mexicano, 

quién sabe si el primero influenció al segundo.

Dos caballos con ciertas cualidades

y por tanto, buenos  con cierta fama.


Uno se pierde por una  distracción

al andar buscando una estrella. 

Y el otro pierde una carrera 

por complacer a una yegua.


Las dos historias se cuentan

en tercera persona,

como se cuenta un chisme, 

como tratando de mantener cierta distancia.


Y al final, 

el olvido o la muerte.


Cuánta verdad en estas letras.

Y uno sin saber o sin hacer caso, 

de pronto,  ve esas historias,

como si fueran el script de la propia historia.


¿Y a quién culpar?

¿A la estrella?

¿A la yegua?

¿A la suerte o el destino?


Nada nuevo bajo el sol, 

dice un texto bíblico.


Es la vida.



De Atahualpa Yupanki

El alazán


"Como una cinta de fuego

Galopando, galopando

Crin revuelta en llamaradas

Mi alazán, te estoy nombrando.

Trepó la sierra con luna
Cruzo los valles nevando
Cien caminos anduvimos
Mi alazán, te estoy nombrando.

Oscuro lazo de niebla
Te pialó junto al barranco,
¿Cómo fue que no lo viste?
¿Qué estrella estabas buscando?

En el fondo del abismo
Ni una voz para nombrarlo,
Solito se fue muriendo
Mi caballo, mi caballo

 [...] 

"







De Antonio Aguilar

Caballo alazán lucero


"Caballo Alazan Lucero

que por ligero que bueno fuiste

Ganaste muchas carreras
yo bien recuerdo nunca perdiste

 [...] 

Hasta que llegó esa yegua
por quien perdieras hasta la vida

[...]  

Al salir del partidero
vi que la yegua casi volaba

Y tú sin correr ligero
dándole tiempo a que te ganara

Caballo Alazan Lucero
cual caballero con una dama

[...] 

Tú dueño desesperado
echando mano de su pistola

Si todo me lo han ganado
este caballo sólo me sobra

Y no dando tiempo a nada
con cinco balas rodaste herido

Caiste junto a la yegua
tú que por ella habías perdido

Moriste viendo a la yegua
como diciendo está usted servida"



Comentarios

Entradas más populares de este blog

¿Porqué Zangaruto?

Abuela y padres (1966) Bueno, creo que esta palabra es sinónimo de zopenco, tonto y similares. Esa es la definición en el diccionario de la lengua española Porrúa. Sin embargo, el tío Julio me dijo que en Atzalan, de donde es la familia de mi madre, zangaruto significaba alto, zancón, del que parece caminar con zancos.  En fin, sea como sea, más que por el significado, la elegí porque mi abuela materna, nativa de Atzalan, solía decirme así. Ella fue una de las personas a las que más estuve unido y por lo tanto, que más me han influenciado y recuerdo, por eso el nombre de este blog. Recordando a doña Benita Onofre

Apología de la obsesión (Video clip de la canción Te estoy queriendo tanto de Corcobado)

"Es una locura amar, a menos que se ame con locura" Proverbio italiano He visto este videoclip y creo que si la intención del autor es incomodar, cuestionar, desbalancear, lo logra muy bien. Quizá haya que separarlo en dos partes: el formato, la forma en que fue grabado, por un lado, y por el otro, el contenido de la letra. En cuanto al video, yo no recuerdo muchos videos en donde el vocalista sea también el personaje central de la historia que se está interpretando. También es interesante que casi en su totalidad el cantante está representando su papel y está cantando, hay unas pocas partes en las que no, pero la sincronía es perfecta. Quizá lo diferente de este video es el close up casi sostenido en todo el video de un aquelarre amoroso donde no vemos más que a la pareja, del cuello o de los hombros para arriba. Es posible que sobre todo al verlo la primera vez, resulta chocante, inquietante, molesto, ser espectador de un beso de dos extraños a tan corta dist

Mujer que mira el techo

"Aunque soy un pobre diablo casi siempre digo la verdad [...] Dejo sangre en el papel [...] y cada verso es un girón de piel" Víctor Manuel cantante español Una mujer que mira el techo mientras un hombre se mueve agitadamente sobre ella. La mujer solo está aguantando, esperando que el hombre termine.  Mira el techo o mira hacia a un lado, intentando evadirse, sentir que no está ahí. El hombre, cuando se distingue por un machismo anacrónico, no piensa ni por un instante si la mujer debe sentir también placer, él ha sentido placer al entrar y quiere terminar pronto, como cualquier otro macho de una especie diferente que solo busca entrar y eyacular por instinto para asegurar su progenie. Es posible que cuando una mujer mira el techo, mientras espera, con dolor, enojo, tristeza, miedo, asco o indiferencia, en ese momento el hombre que está sobre ella deja de ser hombre, en el sentido de género, deja de ser humano. No hay empatía, no hay ese "considerar al otro o la otra&quo