El Presidente en tiempos de pandemia

"Más sabe el diablo por viejo, que por diablo"

Antiguo refrán.



Conforme pasan los años uno va entendiendo las actitudes, las palabras y las acciones de los viejos que lo precedieron a uno. Uno entiende sus silencios, sus decisiones, sus errores, sus costumbres.

Y es posible que haya actitudes o acciones que uno no entienda de los mayores, pero con el tiempo uno aprende a aceptarlos como son, y que si bien, en cierto margen, se pueden equivocar, siempre hay algo de razón en el fondo.


No obstante, aún cuando lo anterior justifique ciertas actitudes que rayan en lo necio o en lo absurdo, lo cierto es que en ocasiones uno encuentra a personas mayores con un alto grado de lucidez, con una gran capacidad para analizar, argumentar y tomar decisiones.




En 2018, después de una campaña con un alto grado de descalificaciones por parte de sus opositores, Andrés Manuel López Obrador ganó de forma avasalladora sin lugar a discusión. La mayoría de los votantes lo eligieron como presidente por seis años.

Y desde ese momento, asumió el poder teniendo presente y diciendo a los mexicanos que su labor principal sería servir a la gente. Que no había llegado al puesto para valerse de ese poder con fines personales y egoístas.

Comenzó a tomar acciones a favor de los más pobres, de los que siempre habían tenido menos oportunidades: indígenas, jóvenes, obreros, comerciantes informales, campesinos, niños y jóvenes con capacidades diferentes, etc. Y presentó los programas, Sembrando Vida, Jóvenes construyendo el futuro, y recorrió todo el país visitando las comunidades indígenas.

Retomó muchas de las obras inconclusas en los sexenios anteriores, particularmente hospitales, y se propuso terminarlos. Y considerando a la salud como un factor fundamental para reinvidicar a los más pobres comenzó a visitar hospitales por todo el país (y lo recorrió por segunda vez) animando y supervisando que el personal estuviera bien pagado y que los hospitales funcionaran en forma adecuada.

Desde el inicio tomó acciones contra la corrupción, se pronunció a favor del buen uso de los recursos económicos y aseguró que no endeudaría al país.

Propuso comenzar tres grandes obras que costarían mucho menos que el aeropuerto de Texcoco, obra que canceló por considerarla como un gran riesgo de corrupción y de endeudamiento. Y las comenzó: la refinería de Dos Bocas, el tren Maya y el aeropuerto de Santa Lucía. Y a pesar de todos los amparos que sus opositores presentaron, las obras comenzaron.


Por otro lado, ante el gran problema de violencia, se propuso formar desde cero un nuevo grupo de policías que no estuvieran viciados por la corrupción. Así nació la Guardia Nacional, que tiene la gran tarea de cambiar la percepción que se tiene en México de que cualquier policía es corrupto.

En cuanto a la economía, sus opositores  siempre lo atacaron diciendo a los mexicanos que si Obrador llegaba a la presidencia, habría crisis, que el dólar subiría, que seríamos otra Venezuela. En todo 2019, el peso se mantuvo como una moneda fuerte, y fue gracias a la comunicación que el Presidente ha tenido con los empresarios y la buena impresión que ha dado a los inversionistas extranjeros. Además, algo que llevaría muchas líneas más decir, es la gran relación que ha llevado con los gobiernos extranjeros, en particular, con Trump, del país vecino. Solo basta mencionar esa carambola de tres bandas que hizo ante los países de la OPEP para lograr que accedieran a que México redujera su producción en una cantidad menor a la que exigían. Y como este caso, ya se cuentan varios. Pareciera que el Presidente siempre saca las mejores cartas en el momento preciso.

Asimismo, desde la campaña y en lo que va de su mandato, los medios de comunicación tradicionales no ha dejado de atacarlo, de construir noticias falsas con la intención de confundir a la población, de sacar de contexto sus declaraciones y sus acciones. A pesar de ello, y aunque sus opositores siempre lo han estado esperando para rasgarse las vestiduras, nunca se ha pronunciado respecto de coartar la libertad de expresión. Lo han criticado, lo han difamado, pero él no ha tomado acciones incluso, con los que han mentido flagrantemente. Eso sí, desde que tomó posesión, nunca ha dejado de estar en contacto con la gente para aclarar todas las infamias de las que ha sido objeto, mediante conferencias de prensa que hace todas las mañanas a las siete de la mañana.

Y en esas condiciones, llegamos al 2020 y a la pandemia que vino de China. De inmediato, sus opositores vieron la oportunidad de que un grave problema se le fuera de las manos a Amlo y ante el mundo quedara como inepto o irresponsable, debido un gran número de enfermos que no fuera posible atender y en consecuencia, que por el gran número de muertos, se le acusara de negligencia y se pidera su renuncia inmediata.

Y, ¿qué ha pasado? Pues que ese viejo lobo de mar que es el actual Presidente mexicano, en medio de las críticas de siempre, se apegó a lo que su gabinete de salud le dijera, y disciplinadamente siguió las instrucciones de los expertos. Lo que ha conseguido es que ayer, 16 de abril, después de días de incertidumbre ante el anuncio inminente del crecimiento exponencial de contagiados y muertes, de un día para otro, pues que eso no llegó ni llegará. Debido a la toma oportuna de medidas de distanciamiento social y suspensión de actividades no esenciales, se ha logrado evitar que los contagios se dispararan. Se ha logrado aplanar la curva, y si bien, los contagios y las mueres aumentarán, esto ocurrirá en forma paulatina, llevará más tiempo, pero justamente eso permitirá que haya hospitales, equipo y personal para atender a los enfermos y salvar a los más posibles.















Y en medio de esta emergencia internacional, los grandes empresarios (unos cuántos), le reclaman a Obrador un "gran pacto nacional", como se ha hecho en otras emergencias con gobiernos anteriores, pactos que el pasado nos ha mostrado que solo benefician a los ricos y los pobres solo se han hecho más pobres. Y el Presidente ha dicho dos cosas, que no endeudará al país pidiendo ayuda al Banco Mundial y que de ayudar, ayudará a los pequeños comerciantes.

Así las cosas, este es el Presidente que hay en México. Un presidente que está buscando que la desigualdad disminuya, que los pobres tengan más oportunidades, que los enfermos tengan mejores hospitales, que los ancianos, jóvenes y niños tengan una vida y muerte dignos. Educación, salud y seguridad.

Había que decirlo, hay que decirlo, porque sus opositores, a través de los medios que controlan no dejan de causar confusión y desvirtuar el trabajo honesto y responsable que López Obrador ha estado haciendo en este año y medio que lleva al frente del país.

En 2022, él ha propuesto que se haga una consulta donde se le pregunte a los mexicanos si están de acuerdo que termine su gobierno hasta 2024 o bien, que renuncie. Él mismo, recordó esta consulta en una de sus conferencias al inicio de esta semana y dijo que volvía a sugerir que no fuera en 2022 que fuera el año que viene, 2021, que lo ponía a consideración de sus opositores. Obviamente, ellos respondieron que no.



Termino diciendo que muchos mexicanos, al menos 30 millones, seguimos pensando que el actual Presidente de México es el mejor candidato que pudimos elegir y que esperamos que en diez, cincuenta o cien años se recuerde que a partir de 2018 se gestó un cambio en el país y que ante la pandemia, cuando los opositores pensaron que era el momento de asestar el golpe mortal contra Obrador, resultó que como cualquier estadista, como cualquier hombre que solo ha buscado actuar con honestidad y responsabilidad, salió robustecido de la crisis.

Y con absoluta confianza, en 2022 saldremos a votar a favor de que termine los seis años, por los que lo elegimos.

Un honor, estar con Obrador.



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