Un amanecer

Recuerdo muchas cosas de ella

su voz pausada
sus manos que danzaban cuando hablaba
sus ojos infinitos
su cabello perfumado
su cuerpo armonioso y místico
su caminar, rítmico y discreto

y algunas veces extraño

las largas y entrañables conversaciones
esas ocasiones mágicas en que brotaban sus carcajadas
las despedidas inciertas y los encuentros aún más inciertos
sus cálidos abrazos
sus irrenunciables puntos de vista
su voluntad inflexible
el gran dolor que llevaba a cuestas
su tristeza continua
y su pasión escondida


Sin embargo, hoy me di cuenta que lo que más
extraño, como suele ocurrir en estos casos,
es algo que jamás pasaría

Ver la luz del amanecer sobre su cuerpo


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