A un estimado amigo, fan de Kiss

No recuerdo a muchos amigos de los tiempos de la educación secundaria. Uno de ellos se llamaba Adolfo Pelayo. En ese tiempo, era el más alto de los alumnos en el salón de clase. Éramos cuatro o cinco amigos que formábamos un pequeño equipo para sobrevivir en el ambiente escolar. Una característica de este amigo es que era fan de la banda Kiss. Tenía sus discos y disfrutaba cantar las canciones imitando a Gene Simmons, el líder de la banda, sacando la lengua.

Me acuerdo de dos hechos concretos que muestran mucho de la estupidez adolescente. Por un lado, recuerdo que él me defendió varias veces en los líos propios de adolescentes. Era una ventaja tener un amigo más alto. Pero, por el otro lado, recuerdo que la única broma, más o menos pesada que hice en toda la vida escolar, y hablamos de toda, se la hice a él. Hubo un tiempo que nuestro mejor pasatiempo era que cuando algún compañero se distraía, estando en la última clase, ya cuando todos queríamos salir y todos queríamos salir primero, le amarrábamos las cintas de su mochila al mesabanco donde estaba sentado. Cuando ese alumno se levantaba se llevaba arrastrando el mesabanco y tenía que detenerse a desatar el nudo, y ya no evitaba el congestionamiento. Me acuerdo que una vez él estaba sentado adelante de mí y en un rato que él se distrajo, le até las cintas de su mochila al mesabanco. Yo sabía que si se enteraba de que había sido yo, seguramente saldría golpeado, pero fue de esas poquísimas veces que corrí un riesgo.

Sonó el timbre de salida, y todos se levantaron, él incluido. Lo que me salvó fue que al ser alto y la banca no era muy pesada, caminó varios pasos antes de darse cuenta que iba arrastrando la banca. El caso es que cuando se dio cuenta ya estaba cerca de la puerta y ya no le importaba saber quién fue sino irse. Y el susto  no pasó a mayores. La broma salió bien.

Me acuerdo que lo vi una vez años después. Me acuerdo que yo ya estaba un poco más alto. No volví a verlo.


Hace un rato me encontré con este rocknmob con la canción, quizá más famosa de Kiss. Desde Rusia. Un excelente performance y un buen motivo para recordar a buenos amigos como Pelayo, que así le decíamos.




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