El poeta maldito y los fifís

Charles Baudelaire.

Uno de los llamados poetas malditos, título acuñado por Paul Verlaine para describir a aquellos escritores o artistas cuyo genio fue también su maldición, incomprendidos por sus contemporáneos y que no obtuvieron éxito en vida (wikipedia).

Aunque Verlaine se refirió a varios de sus paisanos y contemporáneos franceses, el términos se ha extendido al grado de incluir en esta clasificación a personajes tales como Jim Morrison.

Dicen los que saben que la obra principal de Baudelaire es su colección de poemas titulada Las Flores del Mal, libro que en su tiempo fue considerado una ofensa a la moral pública y las buenas costumbres.

Al respecto, se dice que el poeta escribió en su defensa la siguiente anécdota:

"Todos los imbéciles de la burguesía (haga un ejercicio y cambie esta expresión por fifís) que pronuncian las palabras de inmoralidad en el arte y demás tonterías (aquí puede incluir: Obrador es un peligro para México, nos llevará a la peor de las crisis, le quitará a los ricos para darle a los pobres, y muchas otras) me recuerdan a Louise Villedieu, una puta de a cinco francos, que una vez me acompañó al Louvre donde ella nunca había estado y empezó a sonrojarse y a taparse la cara. Tirándome a cada momento de la manga, me preguntaba ante las estatuas y cuadros inmortales cómo podrían exhibirse públicamente semejantes indecencias".


Esa es, ni más ni menos, la hipocresía y la doble moral que no ha dejado de denunciar López Obrador, cada vez que abren la boca los fifís y también los que se asumen como tal sin serlo. Políticos, empresarios y gente de medios de comunicación que se corrompieron en y por el poder y ahora no pueden aceptar que alguien fuera de sus círculos, no sólo esté gobernando, sino que lo esté haciendo bien y al mismo tiempo los esté poniendo en el mayor de los ridículos.
Termino diciendo que he leído algunos de los poemas "inmorales" de Baudelaire, y me han gustado. Les dejo una muestra de las inmoralidades que rechazó la sociedad en la que vivió este poeta.

"Tristezas de la luna
Esta noche la luna sueña con más pereza,
cual si fuera una bella hundida entre cojines
que acaricia con mano discreta y ligerísima,
antes de adormecerse, el contorno del seno.


Sobre el dorso de seda de deslizantes nubes,
moribunda, se entrega a prolongados éxtasis,
y pasea su mirada sobre visiones blancas,
que ascienden al azul igual que floraciones.


Cuando sobre este globo, con languidez ociosa,
ella deja rodar una furtiva lágrima
Un piadoso poeta, enemigo del sueño,


De su mano en el hueco, coge la fría gota
como un fragmento de ópalo de irisados reflejos,
y la guarda en su pecho, lejos del sol voraz".



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Y yo pensé que el poema de Sabines acerca de La luna, era lo mejor que se había escrito al respecto.

Como canta Silvio Rodríguez en una canción,
"quién fuera..." ese piadoso poeta con tan noble tarea de guardar las lágrimas de la luna.

Si hay inmoralidad en ello, me declaro inmoral.

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