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La familia, esa bonita fantasía (para muchos)

Tengo una hermana y hace poco tuvimos una conversación por teléfono.

Noté que estaba enojada, sospeché que su enojo era porque yo había hecho o no había hecho algo que ella esperaba, y que la había decepcionado.


Eso ha ocurrido desde hace años. Quizá por los primos, ella y mi madre hasta sus últimos días esperaban que yo me comportara como ellos, que se hablan frecuentemente, que se bromean y se muestran cariño.

Y nunca he sido así. Mi familia fue una familia común, es decir, disfuncional. Una familia donde el amor y el cariño fue lo que menos se procuró. Cierto que nunca faltó la comida o el techo o los libros, lo cual no es cosa menor y lo agradezco, pero nada más. El cariño es algo que se aprende a dar viendo, y yo no lo vi. Lo aprendí años después, pero fuera de mi familia, y es algo que no es extendible a todos. No sólo por el hecho de compartir la sangre con alguien se le puede querer incondicionalmente, así como lo contrario también es cierto.

La mayoría de los adultos, al menos en este país, México, provenimos de familias disfuncionales y por tanto, somos adultos incompletos, con cicatrices, fobias, carencias, etc. No somos lo que hubiéramos querido, sino lo que hemos podido ser, en buena medida por los complementos o las ayudas que hemos encontrado fuera de ese primer ambiente donde debimos haber encontrado seguridad, cariño, comprensión, apoyo.

Como hemos podido, hemos aprendido a sobrevivir, a mantenernos en pie, a tener una mínima capacidad de convivir con los demás.

Y con frecuencia nos encontramos con personas, incluso de nuestra propia familia, que desearían que fuéramos de otra forma, y sin embargo, somos lo que somos.



No obstante, dentro de las propias limitaciones, algo hemos dado, algo hemos construido, a pesar de que pudimos ser quebrados, de que pudimos ser hundidos. Estamos de pie, con cicatrices, pero de pie.



Para esos jóvenes que tal vez aún dependen de sus padres, para que sean fuertes, aprieten los dientes y sigan caminando hasta que puedan ser independientes y tomar su propio camino procurando no repetir los errores de sus padres.

Para quienes son padres y piensen la forma en que están educando a sus hijos, y si los están preparando para que sean libres o si les están enseñando a ser dependientes y a hacerlos sentir incompletos o inseguros.



Adjunto una canción donde el cantautor cubano ya describía este cúmulo de sentimientos encontrados respecto de la familia.




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