Un viaje nocturno, una voz y una guitarra

"Tu imagen de luz
que viene y que va,
en medio de sombras
te vuelvo a encontrar"

Nocturna, Anabanta




Apenas hace unos días viajé a la Cd. de Los Angeles. Salí de Mexicali a mitad de la tarde, así que la mayor parte del viaje fue nocturno y el regreso, al otro día, también.

Llevaba varias opciones musicales para escuchar y recientemente había bajado una sugerencia de la aplicación que uso. No le había puesto suficiente atención, así que habiendo tomado la carretera, en medio de la oscuridad y la soledad, comencé a escuchar un Acústico grabado en la Cd. de Puebla hace ya varios años.

Era una voz, hermosa voz, una guitarra, y quien la tocaba también cantaba a veces. En el lugar donde fue la presentación, la verdad, posiblemente no había más de 50 personas, sin ofender. Era como un evento personal, como entre amigos. Y sin embargo, que el número de asistentes fuera reducido no demeritaba al acontecimiento, pues si algo se percibía desde el principio, era una real comunión entre el dueto y su público.

Al parecer, sólo estaba la vocalista y el bajista (tocando la guitarra en esta ocasión), de una banda de cuatro o cinco.

Anabantha es el nombre de la banda.



Veinte años tiene de fundada y yo nunca la había escuchado. No sé si aún exista, lo que sé es que su nombre se ha modificado y desde 2012 le quitaron la h al nombre.

Se define a la banda como del género gótico o incluso metal. Luego del viaje, escuché parte de algunos álbums y suenan bien. Me recordaron a una banda europea, Épica.

Es curioso, no obstante, que a diferencia de la canción Zombie de Cranberries, cuyo sonido original suena bastante intenso, cerca del metal, pero la versión acústica se le parece mucho, salvo los chelos en lugar de la batería y las guitarras eléctricas, en el caso de Anabantha, las canciones que interpretan en este acústico suenan muy diferentes de las originales, y a mi juicio, son una excelente versión.

Y así, durante hora y media de ida, y otro tanto de venida fui conociendo algunas de las canciones más emblemáticas de este grupo, tales como:

Sangre
Pequeño guerrero
Agua sexual
Diosa de media noche
Te honro en el espanto

entre otras.

Es interesante que sus letras toquen temas difíciles: la soledad, el tiempo, la noche, la oscuridad, la pasión, el deseo, la tristeza, pero al menos en esta presentación, una voz y la guitarra son capaces de llevar estos conceptos a lo sublime, de lograr que un acústico raye en lo místico, casi en lo religioso.

Hay que escucharlo con atención y disfrutarlo. Una carretera en la oscuridad es el momento propicio para disfrutarlo.

Sin querer alargar demasiado este escrito, quiero mencionar tres aspectos relevantes.

1. Las letras.

Las letras tienen su chiste y no parece que sean fruto de un alucine, o si lo son, lo son de un buen alucine. Algo por demás significativo, es la música que le han puesto a algunos de los poemas mas famosos de Neruda y Manuel Acuña, Poema No. 20 y Nocturno a Rosario, respectivamente, y son de las mejores canciones.

2. La voz.

Cuando escuchaba las canciones interpretadas por esta vocalista, Duan Marie, tuve la impresión de que ella podía lograr con su voz lo que le viniera en gana, capaz de lograr una variedad increíble de matices en cada canción (El crepúsculo, por ejemplo), aún cuando nada más haga coros, como en un par de canciones donde la voz principal es la del guitarrista.

Dicen que las comparaciones no son buenas, pero esta Duan Marie no le pide nada a Susana Zavaleta, Regina Orozco o a alguna de las clásicas del pasado como Lucha Reyes.

3. La guitarra.

Resulta fascinante que una sola guitarra pueda ser suficiente para darle soporte a la voz de esta mujer y entre los dos instrumentos logren un lienzo de colores y texturas de una belleza excepcional.



No hay muchas reseñas de esta banda, y una de las pocas que hallé la ubica como una de las peores bandas mexicanas.

Yo no sé si los que saben de metal o gótico saben de lo que hablan al referirse a este grupo. No sé si sus letras son malas o si la voz de la vocalista es excesiva. Lo que sí sé es que en particular, este concierto acústico que hicieron en Puebla fue algo memorable. Y lograron que mi viaje fuera bastante disfrutable.

No hace mucho, una alumna me preguntó si yo había estado en algún concierto. En medio siglo, sólo he estado en uno de Silvio Rodríguez. Al escuchar este Acústico, sin embargo, no dejo de imaginar que bien hubiera sido estar ahí. Empero, después, lo mismo que amar a una mujer, lo cual no hice sino hasta pasados los cuarenta, creo que si hubiera escuchado esta banda a los veinte años, no la habría disfrutado tanto como ahora.

Y termino diciendo que cuando escuchaba a este dueto frente a su público, pensaba que en esta vida en la que deseamos que lo bueno sea para siempre, que los momentos chidos se prolonguen una eternidad y un poco más, en realidad, lo chido está en que los efímeros buenos momentos los disfrutemos cada uno de los segundos que duren.

Anabantha. Una buena banda.

Puebla 2010, un buen Acústico. Quizá el mejor que he escuchado.











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