Series de detectives



De los primeros programas de Tv que tengo en mi memoria, después de las caricaturas y unas series japonesas, son las series de detectives.

Me acuerdo de Columbo, un detective bajito que usaba una gabardina más grande que él. No era un tipo agraciado, pero siempre resolvía los casos. Otra serie se llamaba Kojak, que era el apellido de otro detective, calvo, emigrado de Grecia, y con una fuerte personalidad.

Y también un par de detectives llamados Starsky and Hutch. Y Hawaii 5-0, de la que solo recuerdo el título y la canción de entrada.

Hasta la fecha, me siguen gustando ese tipo de series.

Hace unos años, vi un capítulo de una serie en un canal por cable. Luego, suspendí el servicio y ya no continué viéndola, hasta ahora. La serie se llama Wallander, como muchas de ellas, por el apellido del protagonista, Kurt Wallander. Se desarrolla en Suecia, que la hace más atractiva para mí por esos paisajes fríos y solitarios. Son cuatro temporadas y cada una de tres capítulos de hora y media. En la segunda temporada, a la par de los casos que debe resolver con su equipo, el protagonista también tiene que lidiar con el deterioro del estado mental de su padre, quien muere al final de esa temporada. Unos días antes de morir, el padre que se encontraba en un asilo, le pide que lo regrese a su casa, junto al mar, y luego rompe en llanto. El detective lo lleva a su casa y cuando llegan, el padre ve el mar y dice que se quedará un rato afuera, que se sentará a ver. Y luego le dice a su hijo, recién divorciado y que seguía usando la sortija de matrimonio porque se rehusaba a aceptar que su mujer ya tenía otra relación:

- Busca a alguien con quien sentarte


Buena serie, buen consejo.

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