Para Mariana



La conocí hace unos 20 años. En ese entonces era una niña, la cuarta de siete hermanos.
Conocí a sus padres y a su hermana mayor en un grupo laico de la iglesia católica.

Era muy alegre y muy delgada en ese entonces.
De vez en cuando sus padres me invitaban a comer, fue una de las primeras familias que conocí aquí en Mexicali. Su padre era un buen amigo y su madre era una distinguida señora de una dignidad y una nobleza infinitas.

A ella y a sus hermanos los vi crecer por años. Siempre me causó gracia que se refirieran a mí como "el Norman". Es lo común en esta ciudad cuando existe confianza.

Una de las últimas veces que la vi supe que se había graduado como profesora.

La última vez que la vi fue al inicio de 2017 en una de las marchas de Mexicali Resiste. Me llamó la atención que me saludara porque ya había perdido el contacto con ellos varios meses atrás. Iba con su hermana menor, Luciana, les dio gusto verme y a mí también me dio gusto saludarlas.

Hoy (8 de diciembre) me enteré que falleció con otros maestros en un accidente de carretera, en El Hongo.


Es probable que al final de nuestra vida, el balance que hacemos es en base a los momentos felices que vivimos, a las personas que nos mostraron un poco de humanidad, de afecto, de consideración.

En lo que a mí respecta, querida Mariana, tú estás en ese saldo positivo que alguna vez deberé hacer, y te recordaré con tu sonrisa sencilla y esas carcajadas que siempre aparecían a la hora de comer. Las veces que pude acompañarlos, siempre fui testigo de que la comida era una fiesta, lo pasaban bien y los invitados también.

Hasta siempre querida Mariana.

El Norman y los demás que te conocimos debemos caminar por estos rumbos un tiempo más.


In memoriam
Mariana Herrera Lozano

Comentarios

Entradas más populares de este blog

¿Porqué Zangaruto?

Una muerte inútil.

Baila...y cállate