Reflexiones convectivas

"Quien dijo que todo está perdido,
yo vengo a ofrecer mi corazón"
Fito Paez



Hace unas semanas fui invitado a un foro de Matemáticas dentro de un evento de fomento al desarrollo de las matemáticas y la lectura en el bachillerato donde he trabajado por 18 años.

Cada uno de los panelistas se presentó, algunos de matemáticas y también de otras asignaturas, pues de lo que se trataba era decir a los estudiantes cómo uśabamos las matemáticas en la vida ordinaria. Y cuando escuché lo que los demás profesores habían hecho, sobre todo, cómo habían llegado a la docencia y cómo había sido su desempeño como estudiantes, me di cuenta que la vida había sido (ha sido y lo sigue siendo) generosa conmigo, ya que sin haber sido buen estudiante, estaba yo allí, junto a docentes que sí habían sido buenos alumnos. Creo que sentí un poco de vergüenza.

Y en general, lo mismo en la otra escuela, he tenido la sensación de no estar haciendo lo suficiente, que si alguna vez fui bueno en lo que hago, en este semestre me he cuestionado si la poca o mucha fama que haya logrado ha sido más bien algo inflado y que no se apega a la realidad. Para un adolescente, siempre lo he pensado así, que busca algo o alguien en quien creer, no es descabellado que con unos pocos elementos construya un mito respecto a uno, y lo peor es que uno pierda el piso...y se lo crea.

Cuando la realidad nos alcanza y nos damos cuenta que la verdad es una, y que esa fama es efímera, es cuando se tiene un vacío, y cuando fría y llanamente uno se descubre con los pies en el suelo, y desnudo.




No obstante, pasado el mareo, aún con el sabor amargo de la resaca en la boca, y con la certeza de que nunca quise ni pretendí ser lo que no era, me reconozco en paz. Como cuando se acaba la fiesta y quedan los restos de algo que uno vivió, y ahí en medio de los vasos y las botellas vacías, uno acepta ese nuevo momento, donde no hay lisonjas ni palabras amables ni nadie.

Pues bien, en medio de esta recapitulación, de este reaprender a caminar con los pies pegados al piso, recuerdo que desde hace muchos años buscaba, con los alumnos de una materia que imparto en el ITMexicali, captar la imagen de un fenómeno llamado convección. Había visto algunas imágenes en libros y pensaba que con un poco de imaginación, técnica y esfuerzo, se podía reproducir en laboratorio. El problema era encontrar una sustancia que sirviera como trazador, es decir que pudiera evidenciar el movimiento, y para lo cual era necesario que no se diluyera en el agua, al menos no de inmediato.

En semestres pasados, unas veces se había hecho, otras no, pero las veces que se había hecho, nunca se había encontrado una sustancia que mostrara con claridad el movimiento dentro del líquido debido al calor que se le transfiere.

El viernes pasado, con él último equipo con el que trabajé, finalmente pudimos lograrlo. Tener un buen material como evidencia. Cabe mencionar que los otros dos equipos ya lo habían logrado el día anterior y también habían grabado, pero esta vez también grabé yo, y fue un momento que he disfrutado bastante. Y se logró con la sustancia más a la mano que se pudiera tener, jabón líquido.

Aquí les presento este video, ambientado con la excepcional música de Vangelis. Este tema lo escuché por primera vez en la serie Cosmos de Carl Sagan, la cual fue realizada con un tono de nostalgia, quizá por la pequeñez del hombre ante el vasto Universo y que no es posible que ante su pobre y limitada mente, esté a un paso de destruirse a sí mismo debido a sus estúpidos deseos de grandeza, a su egoismo, de pensar que es todopoderoso y que si destruye este planeta podrá emigrar a otros mundos. Nostalgia por observar que hemos sido el producto de una extraordinaria casualidad y que sin medir consecuencias, apretando un botón, todo se puede acabar en un instante.





Si, quise que también en este video hubiera un tono de nostalgia, amén del filtro que hallé para darle un tono oscuro a la imagen. Nostalgia por lo que no he logrado como docente, por no estar preparado lo suficiente, por todos esos alumnos decepcionados, por lo que escucharon de mí, y lo que encontraron en las clases.

Está inmerso en un tono de nostalgia, pero al mismo tiempo, es una breve satisfacción, un pequeño sorbo de alegría, de saberse en el momento indicado y en el lugar indicado, y no debe dejarse de lado el movimiento lento del fluido, como si también hubiera colaborado para alargar ese instante al máximo.

No he hecho las cosas de la mejor manera, pero este momento, este video, es una pincelada que me hace recordar que no todo ha sido malo, que no todo está perdido.











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