El 68 es la memoria de la Libertad y una canción nueva

Tenía tres meses de nacido cuando el 2 de octubre.

Escuché del movimiento ya siendo adolescente, de boca de un tío, el tío Julio. Me acuerdo de esas reuniones en que recordaban con otros tíos esos días, incluso que, no me consta, pero al parecer otro tío fue parte de los militares vestidos de civil que se infiltraron y actuaron contra los jóvenes en la plaza de las Tres Culturas. Y el tío Julio decía que al otro tío le venían remordimientos de conciencia por haber estado en el bando opresor.

Leía hace rato un comentario de Paco Ignacio Taibo II acerca de ese movimiento.

Ver nota.

Y habla acerca de recordar y cómo esos recuerdos son tan vívidos que parecen más claros que el hoy,

"A veces no reconozco lo que estoy viendo. Es mucha más vital la imagen en la memoria de las batas blancas de Medicina, por miles, que revoloteaban en las islas de CU el día en que se declaró la huelga".

Y esos valores que brotaron con naturalidad: solidaridad, empatía, la búsqueda del bien común y así. 

"...el placer del movimiento estudiantil de 1968 era su masividad, su unanimidad. 'Lo individual diluido en lo colectivo' ”, agrega el escritor.

 

El sentido de pertenencia, cuando el "yo" dejó de importar y se convirtió en un "nosotros". Frase ya gastada, lo sé. Pero hay personas que lo han hecho su causa y han muerto por ella. En cambio hay otros que no se saben parte de algo o de alguien.

Es posible que se pueda vivir sin sentir que uno pertenece a algún grupo, asociación, familia, institución, etc. Sin embargo, uno escucha testimonios de lo vivido en ese movimiento, su espontaneidad, su capacidad de organizarse, de apoyarse. Y claro, aquí es donde tal vez la realidad se confunde con la ficción y el romanticismo. No obstante, si todos esos actos de compañerismo no hubieran existido, qué bueno hubiera sido que hubiera ocurrido así.

Miles o cientos de jóvenes hicieron una sola voz, una voz que resuena hasta hoy, y es una voz que clama justicia, pero que significó y significa esperanza para muchos. Fueron esos vientos de esperanza de un cambio que corrieron en todo el mundo en esos años.

En ese sentido, años después, en Chile, hubo un hombre que quiso lograr ese cambio por el que lucharon y murieron los jóvenes mexicanos. Salvador Allende quiso lograr un cambio profundo para su país. Pero de la misma forma que en México los jóvenes fueron acallados, así lo hicieron con Don Salvador. Lo mataron días después de asumir el poder como presidente.

Fueron esos tiempos en los que la canción significó un excelente panfleto de protesta, de lucha, de esperanza.

Uno de esos cantaautores, era chileno, Víctor Jara. Fue tanta su influencia y tanto el disgusto de los poderes fácticos con sus canciones, que también a él lo mataron.

Una de ellas, es quizá un texto donde se expresa lo inevitable vocación de sacar el corazón a través de las palabras o la pintura o el pizarrón o la música.

 

"Yo no canto por cantar...
canto porque la guitarra tiene sentido y razón"

 "...mi canto es de los andamios
para alcanzar las estrellas..."

"...el canto tiene sentido cuando palpita en las venas
del que morirá cantando las verdades verdaderas..."


Sea uno parte de algo o no, vale la pena vivir de manera que como dice el poeta cantor, el canto que uno haga sea un canto valiente, ya que "siempre será canción nueva".


Aquí se las dejo.



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