Salvador



Se fue sin que nadie se enterara.
Yo me di cuenta hasta casi cuando había pasado un mes de iniciado el curso.

Hace unos días confirmé con un prefecto que un compañero, el encargado de los laboratorios de química y física se había jubilado. Hizo el trámite días antes de iniciar el semestre y sin darnos cuenta, de pronto, dejó de ir al plantel.

Me acuerdo que charlé con él cuando volvimos de vacaciones. Todo parecía normal. Me dijo de necesidades que veía en los laboratorios, de problemas que él intentaba resolver, etc.

Hace poco también se jubiló una maestra, y se le hizo fiesta. En cuanto a méritos para tener una fiesta, honestamente, creo que al menos, este compañero debería haber tenido algo similar.

No obstante, quizá él no quiso.

Y me parece respetable su decisión, si así fue.

Y tal vez no esté mal, irse así. Sin hacer ruido, sin ser extrañado, sin ser indispensable.

Si me dan a elegir, me gustaría irme como Salvador se fue.



"La insignificancia es siempre una garantía de seguridad"

Esopo




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