Apología de la obsesión (Video clip de la canción Te estoy queriendo tanto de Corcobado)

"Es una locura amar, a menos que se ame con locura"
Proverbio italiano





He visto este videoclip y creo que si la intención del autor es incomodar, cuestionar, desbalancear, lo logra y bien.

Quizá haya que separarlo en dos partes: el formato, la forma en que fue grabado, por un lado, y por el otro, el contenido de la letra.

Por supuesto, ambos aspectos están perfectamente empatados, pero considero que vale la pena verlos aparte, en primer término.

En el caso del formato del video, llama la atención que yo no recuerdo muchos videos en donde el vocalista sea también el personaje central de la historia que se está interpretando. También es interesante que casi en su totalidad el cantante está representando su papel y está cantando, hay unas pocas partes en las que no, pero la sincronía es perfecta. Pero lo que más llama la atención, para mí, es el close up casi sostenido en todo el video de un aquelarre amoroso donde no vemos más que a la pareja, del cuello o de los hombros para arriba. Es posible que sobre todo al verlo la primera vez, resulta chocante, inquietante, molesto, ser espectador de un beso de dos extraños a tan corta distancia. No obstante, entiendo que es lo que se busca si tomamos en cuenta la letra de la canción y pasamos a esa segunda parte.

En efecto, no hay que buscarle mucho para saber que existe una obsesión en lo que el cantante le dice a ella, y al mismo tiempo realista. Es una obsesión que se reconoce, que se acepta, pero se reconocen también los límites, los riesgos, los tiempos. Una obsesión que no se esconde (quizá por eso el close up, como evidenciando esa obsesión traducida en un beso en toda regla y no en una habitación, sino en la vía pública), una obsesión que se disfruta, que se vive.

Cabe resaltar, el papel de la mujer en ese beso en primer plano, que denota complicidad, aceptación, una completa rendición a esa pasión gestada entre los dos personajes.

Y todo esto, construido en una atmósfera de tipo retro, con tintes de dećadas nostálgicas como los 60's o 70's, bien lograda por el tono monocrómatico del video y por esa excelente música dominada por el sonido un tanto deprimente pero intenso de una guitarra, y reforzado por el de una bateria que semeja como quien de lejos ve esa relación en segundo término, a la expectativa. Una atmósfera que es inevitable asociar con las calles de París, Montevideo o Buenos Aires, los poemas de Benedetti, las canciones de Aznavour o las películas italianas de la posguerra.

Gran video, excelente música y excelente propuesta, que a diferencia de las buenas conciencias que nos invitan a librarnos de las obsesiones, que no son buenas, en este poema multimedia se ha encontrado la forma de más bien decirnos, que hay que beberse con gusto la obsesión, o al revés, dejar que seamos bebidos con gusto por la obsesión.

Una reinvidicación de ese acto de amar con locura, y dejar que la pasión se desborde, que la pasión nos coma, que el amor no se contenga, no se dosifique y que nos lleve hasta donde se pueda, porque la vida es hoy.

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