Sincronía

Los plátanos que compré al inicio de la semana,
han madurado a la velocidad precisa.


El último que queda apenas se está oscureciendo.

Ni hubo que comérselos aprisa ni esperar a que maduraran uno o dos días.


Como cuando llegas a la esquina y el autobús pasa en ese momento.





 

Como encontrar en este universo 
y en mitad del impredictible tiempo 
a alguien, 
y darse cuenta

que las bocas,
los sexos,
los puntos de vista,
y los puntos en la piel,
las músicas y
los "te quiero"

encajan suficientemente bien.

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