El paso de una bruja

Maclovia.

Ese era el nombre de mi abuela paterna. 
Siempre fue una mujer difícil, 
tenía un carácter muy fuerte cuando se enojaba,
aunque cuando estaba de buen humor,
podía ser el centro de una conversación con quien se le pusiera enfrente.

Recuerdo que cuando niño, a mi hermana y a mí nos contaba cuentos,
no sé si los inventaba o se los habían contado, pero en cualquier caso,
recuerdo que era una excelente contadora de cuentos.

Y recuerdo que una figura recurrente de sus cuentos,
como en los de Grimm, era el de una bruja,
que acechaba a los niños que se portaban mal,
para comérselos o convertirlos en chapulines.

A propósito de brujas,
hace unos días me encontré con una.
Me tardé en sacar el teléfono para tomarle una foto, 
y sólo se ve algo de su pelo.





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