Socorro y Soledad

Hace muchos años, casi unos 20, viví en la ahora llamada Ciudad de México, antes DF. Fue toda una experiencia vivir ahí, muchas anécdotas. Pero de entre todas, ayer que leía que U2 está por hacer una gira mundial llamada The Joshua Tree, recordé que yo tengo ese CD, pero no lo compré yo. Así que me acordé de la mujer que me lo regaló, Socorro.

Fuimos compañeros de estudios en la UNAM, ella era de Cd. Juárez, con su acento norteño, muy lista, muy aventada y muy guapa. Era difícil no quedar prendado de ella. Tenía muchos amigos, no obstante, comimos algunas veces. Poco antes de que ella se fuera, me regaló tres CD's. No los eligió pensando en mis gustos. Me regaló tres discos que ella conocía bien y hasta ahora, agradezco que lo haya hecho así. Hizo que yo ampliara mi criterio. Me hizo algunas recomendaciones y aquí les dejo las portadas.

U2. The Joshua Tree. Las que escucho más: With you or without you, Where the streets have no name, I still haven't found what I am looking for.


Joaquín Sabina. Las que prefiero más: Siete crisantemos y Más de cien mentiras. Hasta ese entonces yo no conocía a Sabina. Ahora entiendo que esa forma de ser a través de sus canciones, trasgresor, oponiéndose a lo establecido, era (y quizá sigue siendo) también la forma de ser de Socorro.


Silvio Rodríguez. Las que escucho más: Ni hijo ni árbol ni libro, Olivia y Alguien, excelentes canciones.




Sabina dice en una de las canciones de ese disco:

"Hay mujeres que tocan y curan, que besan y matan...
hay mujeres en cuyas caderas no se pone el sol...
hay mujeres capaces de hacerme perder la razón"

Así era ella. Así la recuerdo.

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En ese tiempo, también estuve asistiendo a clases de inglés por unos meses. Tuve varios maestros, pero de entre todos a la única que recuerdo es a una joven maestra llamada Soledad. Fue la primera vez que me dio clases alguien más joven que yo. Ella debería tener poco más de 20 años. Siempre vestía de negro. Tenía un acento en inglés bastante agradable. Motivaba mucho al grupo y aunque su carácter era bastante tranquilo, proponía diferentes estrategias para la participación. Casi al final de ese curso nos pidió que escribiéramos algo, de estructuras simples, pero que tuviera sentido. Y no sé, quizá fue por la maestra, pero me sentí muy motivado y escribí un pequeño cuento que por cierto, le gustó mucho. Hace poco encontré la hoja y recién lo transcribí, y ahora se lo comparto a mis cuatro lectores.

Una gran maestra.

Es posible que uno no sepa hasta qué grado las personas que uno conoce influyen en nosotros. Lo cierto es que si me mantuve cuerdo en la CdMx, tal vez fue por haber conocido a estas dos mujeres, o al revés, fue después de conocerlas que empecé a disfrutar de la locura.

Y aquí dejo el cuento. Espero que perdonen los errores, si todavía los hay, porque ella corrigió varios.






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