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La tía Melina

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"Has vuelto Melina Tus ojos reflejan el dolor Y tu alma el amor La huella de tu canto Echó raíces Melina Y vuelven a reír Tus ojos grises Melina" Camilo Sesto - ¿Y cómo está el Pueblo, Tía? - Igual de bonito   El Campanario de Atzalan, Ver Era una prima de mi madre. Vivía en el pueblo en donde las dos habían crecido. Luego mi madre emigró a la ciudad para estudiar y la tía Melina se quedó viendo por sus hijos, que fueron muchos, como cinco, más o menos. No sé o no recuerdo si fue madre soltera o enviudó muy joven. Años después, en los tiempos de niñez y adolescencia recuerdo que cada cierto tiempo la tía Melina visitaba a mi madre, a veces, antes o después de haber ido al Seguro Social por chequeo médico, o por otros asuntos. Siempre llegaba con algo, generalmente con comida del pueblo: Chilehuates (tamales de calabaza con frijoles tiernos y cebolla, sin carne, tamales de pobres, pero muy sabrosos), calates (unas ranitas de patas muy largas, secos que se podían comer en torta

Crónica de un viaje a Nicolás Romero

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 Era 1997 o 1998. En ese entonces vivía en la Ciudad de México (DF). Había ido a estudiar un posgrado a la unam y una prima y su familia me habían dado hospedaje ya que su casa era muy grande. Mi prima era algunos años mayor y ella junto con su esposo gustaban mucho de las fiestas, a veces las hacían en su casa y otras asistían a las que hacían sus amigos.   En cierta ocasión, fueron invitados a una fiesta al Estadio de México. El viaje era como de una hora, y como a veces ellos podían excederse en la bebida, me invitaron, sobre todo para conducir en el viaje de regreso.   Así que un sábado a media tarde salimos con rumbo a Nicolás Romero, un municipio al norte de la Cdmx, siguiendo la ruta del famoso Periférico. Ellos se dedicaban a la construcción, arquitectos los dos. Y esa ocasión habían sido invitados por uno de sus trabajadores a una fiesta de quince años. Nicolás Romero, así como varios de los municipios alrededor de la Cdmx, son de los llamados dormitorios del país. Es decir, d

Hegel y la definición de Estadista

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Algo de Hegel. (Este texto fue escrito originalmente en abril de 2011, cuando aún veía el programa Primer Plano de canal 11 y cuando López Obrador estaba a punto de perder por segunda vez la presidencia debido al contubernio del PRI y PAN. Y es un gusto saber finalmente, tres años después de que Amlo ganó, lo que significa tener como Presidente a un estadista, que en unos días dará un discurso ante el consejo de la ONU, y ya pinta para ser histórico). Si alguna vez escuchó frases tales como: “Ten el valor de equivocarte” “La lectura del periódico es la oración matinal del hombre moderno” “Nada grande se ha hecho en el mundo sin una gran pasión” “El hombre vale porque es hombre, no porque es judío, católico, representante, alemán, italiano, etc.” “El pueblo es aquella parte del Estado que no sabe lo que quiere” todas se deben al filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831). Fue inspirado por Kant y Spinoza, valoraba el sentimiento y las pasiones, pero al servicio

El ala de tu espalda

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El ala de tu espalda, hace volar mi imaginación El ala de tu espalda, me hace pensar en historias de ficción El ala de tu espalda me hace soñar despierto Tú duermes mientras acaricio el ala de tu espalda Afuera hay utopías y promesas Aquí, sin embargo, tengo una certeza una única certeza El ala de tu espalda Escrito originalmente en mayo de 2017  

Temporada de mandarinas

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"Los hombres sin historia son la historia grano a grano se forman largas playas y luego viene el viento y las revuelve borrando las pisadas y los nombres" Silvio Rodríguez Leía hace unos días en una de esas notas que aparecen en el teléfono, de esas que a veces uno solo lee el título o las primeras líneas, que se recomendaba comprar mandarinas porque era su tiempo. No pude recordar la última vez que comí una, quizá al inicio del año, pero sí recordé el sabor, su cáscara delgada fácil de quitar, su sabor dulce y fresco, repartido en gajos carnosos. Y por supuesto, ese increíble color naranja, similar al de las gradas en la carrera de F1 en Países Bajos que ocurrió el fin de semana pasado. Su color, su sabor, su textura, so aroma, son un gusto, un pequeño festejo. En esta temporada de mandarinas también inicia un semestre, y una nueva oportunidad de crear, de pintar en el lienzo del aula, no importa que sea virtual, una nueva oportunidad para transmitir esperanza, para cuestion

Vox y la voz de los demás

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En estos días se ha comentado mucho la visita del líder de un partido español de ultraderecha que se reunió con líderes del PAN. Más tardaron en reunirse que los panistas menos conservadores (o los más temerosos de no volver a ganar algo en 2024) empezaran a deslindarse de quien había invitado a los españoles y que no apoyaban las posturas intolerantes de ese movimiento. Y tuvimos que ver "otra vez" a Lily Téllez desdecirse, que ella no sabía, que ella comete errores y lo mismo de otros personajes del PAN, quienes finalmente lo que hicieron fue culpar al mensajero, quien con sus palabras, se siente casi un mártir que piensa que Dios le tiene reservado un lugar por haber servido a tan noble causa: Ponerse de tapete para recibir a estos españoles que cual virus en su segunda cepa vienen como una nueva ola (la primera fue hace 500 años) queriendo recolonizar a la Nueva España. De todo esto, como ya lo han dicho varios analistas políticos  el problema no es que aparezca alguien q

Las medusas colgantes

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Escrito originalmente el 22 de enero de 2011. Es curioso lo fácil que era construir una escena de los recuerdos y encontrar analogías. Encontrar ritmos y tiempos, cuando se amaba.  Pero después de las primeras dos muertes, según la serie Dark, la de la ingenuidad y la de la inocencia, resulta difícil. Estaba ahí sentado esperando, viendo a través del cristal que dividía al restaurante del patio. La vista era agradable, algunos jardines, un gran árbol y una alberca en el medio con el agua iluminada y quieta. Al fondo, las habitaciones del hotel. Recordaba la primera vez que se vieron, hace un año. La forma circunstancial como se encontraron. La forma en que se gustaron, la forma en que se amaron y la forma en que se despidieron. Sin preguntas incómodas por el pasado y sin planes para el futuro. Sólo un hombre y una mujer en el medio del espacio y del tiempo. Allí habían cenado hace un año. Allí se habían visto más en calma después del primer encuentro. Él no dejaba de admirar la