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El pandero de Gabriela

  "Danos entrañas de misericordia frente a toda miseria humana Inspíranos el gesto y la palabra oportuna frente al hermano solo y desamparado. Ayúdanos a mostrarnos disponibles ante quien se siente explotado y deprimido. Que tu iglesia, Señor, sea un recinto de verdad y amor, de libertad, de justicia y de paz, para que todos encuentren en ella un motivo para seguir esperando". Tomado de las Plegarias Eucarísticas Vb y Vc   Tenía yo como 20 años y vivía una de las mejores etapas de mi vida. Me encontraba en un ambiente en el que había familias, jóvenes, adultos, niños. Y aunque venía de una familia numerosa y no podía decir que careciera de nada material, sí había algo de lo que yo había carecido hasta ese momento. El cariño manifestado de forma tangible, en una sonrisa, un abrazo, una palabra. En esos años, que fueron unos cinco o seis, recibí continuamente muestras de cariño y afecto de toda esa comunidad. Era el amor cristiano manifestado en hechos concretos, un amor que sa
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Dos alazanes, una misma historia

La historia de dos caballos,  uno argentino y otro mexicano,  quién sabe si el primero influenció al segundo. Dos caballos con ciertas cualidades y por tanto, buenos  con cierta fama. Uno se pierde por una  distracción al andar buscando una estrella.  Y el otro pierde una carrera  por complacer a una yegua. Las dos historias se cuentan en tercera persona, como se cuenta un chisme,  como tratando de mantener cierta distancia. Y al final,  el olvido o la muerte. Cuánta verdad en estas letras. Y uno sin saber o sin hacer caso,  de pronto,  ve esas historias, como si fueran el script de la propia historia. ¿Y a quién culpar? ¿A la estrella? ¿A la yegua? ¿A la suerte o el destino? Nada nuevo bajo el sol,  dice un texto bíblico. Es la vida. De Atahualpa Yupanki El alazán " Como una cinta de fuego Galopando, galopando Crin revuelta en llamaradas Mi alazán, te estoy nombrando. Trepó la sierra con luna Cruzo los valles nevando Cien caminos anduvimos Mi alazán, te estoy nombrando. Oscuro la

10 de mayo...en 2015.

Originalmente escrito en 2015, eran unas pocas líneas. Ha sido corregido y aumentado. -----------------------------------------------------------  Hoy no es 10 de mayo,                   pero hoy me dio por acordarme de mi madre. Hoy no tengo a quien darle una rosa,                             pero recordaré que alguna vez, cuando niño, me dijiste que le ayudara a un hombre negro a sostener su paraguas y poder pagar el autobús, y no lo hice, por miedo tal vez, pero contigo aprendí a tender la mano a los otros, sin distinción ninguna. Hoy no voy a llamar a nadie,                            pero recordaré, en cambio, la integridad de tus acciones, y todas esas tardes que te pasabas hablando a quienes podías, cuando ya jubilada, aprovechabas esos momentos de descanso. Hoy no voy a buscar un regalo,                            pero recordaré la nobleza con la que tú dabas a los demás, y que eso, tarde o temprano  como una lección de vid

Mujer que mira el techo

"Aunque soy un pobre diablo casi siempre digo la verdad [...] Dejo sangre en el papel [...] y cada verso es un girón de piel" Víctor Manuel cantante español Una mujer que mira el techo mientras un hombre se mueve agitadamente sobre ella. La mujer solo está aguantando, esperando que el hombre termine.  Mira el techo o mira hacia a un lado, intentando evadirse, sentir que no está ahí. El hombre, cuando se distingue por un machismo anacrónico, no piensa ni por un instante si la mujer debe sentir también placer, él ha sentido placer al entrar y quiere terminar pronto, como cualquier otro macho de una especie diferente que solo busca entrar y eyacular por instinto para asegurar su progenie. Es posible que cuando una mujer mira el techo, mientras espera, con dolor, enojo, tristeza, miedo, asco o indiferencia, en ese momento el hombre que está sobre ella deja de ser hombre, en el sentido de género, deja de ser humano. No hay empatía, no hay ese "considerar al otro o la otra&quo

La nueva guerra, el nuevo enemigo y el viejo salvador de siempre

  "LO PEOR ES LA SENSACIÓN  DE SER EXTRANJERO  EN TU PROPIA TIERRA,  Y SENTIR QUE  NI UNA SOLA PARTE DE ELLA  ES TUYA" Raja Shehadeh, abogado y escritor palestino Estos últimos días he escuchado y leído fragmentos de noticieros o de los puntos de vista de algunos analistas acerca del conflicto Ucrania - Rusia. Y llama la atención que de pronto, la mayor parte del mundo occidental se haya alineado (quizá porque esté alienado) a los EU para establecer un boicot comercial a gran escala contra Rusia, usando todo su poderío mediático para presentar a Putin como el demonio y a la OTAN como los superamigos o la liga de la justicia posmoderna y pospandémica. Quizá era necesario crear un enemigo que uniera al mundo tanto para revitalizar la industria armamentista y porqué no también seguir creando una sensación de miedo en el cuidadano promedio que no lee, que no investiga y se cree todo lo que dicen los López Dóriga * y los Loret de Mola * de los diferentes países. Y Putin, creyendo

La tía Melina

"Has vuelto Melina Tus ojos reflejan el dolor Y tu alma el amor La huella de tu canto Echó raíces Melina Y vuelven a reír Tus ojos grises Melina" Camilo Sesto - ¿Y cómo está el Pueblo, Tía? - Igual de bonito   El Campanario de Atzalan, Ver Era una prima de mi madre. Vivía en el pueblo en donde las dos habían crecido. Luego mi madre emigró a la ciudad para estudiar y la tía Melina se quedó viendo por sus hijos, que fueron muchos, como cinco, más o menos. No sé o no recuerdo si fue madre soltera o enviudó muy joven. Años después, en los tiempos de niñez y adolescencia recuerdo que cada cierto tiempo la tía Melina visitaba a mi madre, a veces, antes o después de haber ido al Seguro Social por chequeo médico, o por otros asuntos. Siempre llegaba con algo, generalmente con comida del pueblo: Chilehuates (tamales de calabaza con frijoles tiernos y cebolla, sin carne, tamales de pobres, pero muy sabrosos), calates (unas ranitas de patas muy largas, secos que se podían comer en torta

Crónica de un viaje a Nicolás Romero

 Era 1997 o 1998. En ese entonces vivía en la Ciudad de México (DF). Había ido a estudiar un posgrado a la unam y una prima y su familia me habían dado hospedaje ya que su casa era muy grande. Mi prima era algunos años mayor y ella junto con su esposo gustaban mucho de las fiestas, a veces las hacían en su casa y otras asistían a las que hacían sus amigos.   En cierta ocasión, fueron invitados a una fiesta al Estadio de México. El viaje era como de una hora, y como a veces ellos podían excederse en la bebida, me invitaron, sobre todo para conducir en el viaje de regreso.   Así que un sábado a media tarde salimos con rumbo a Nicolás Romero, un municipio al norte de la Cdmx, siguiendo la ruta del famoso Periférico. Ellos se dedicaban a la construcción, arquitectos los dos. Y esa ocasión habían sido invitados por uno de sus trabajadores a una fiesta de quince años. Nicolás Romero, así como varios de los municipios alrededor de la Cdmx, son de los llamados dormitorios del país. Es decir, d